Si bien el cinco de junio de cada año se recuerdan algunos puntos de la problemática ambiental que sobrellevamos y también se hace un esfuerzo por concientizar a las personas a favor de la conservación, se necesita aùn, de mayor difusión y educación en estos temas.
En la actualidad, queda claro que no basta un solo día para llamar la atención de los habitantes de este planeta, y de recordarnos que es nuestra decisión y nuestras acciones las que podrán mejorar o empeorar las condiciones de vida actual y futura.
Pensar en la tierra, su muerte y la nuestra, implica contaminación de suelos, de los mantos acuíferos, del aire, sobre explotación, perdida de hábitats, extinción de especies, hambre, enfermedades y un sin fin de fenómenos de una lista infinita que son consecuencia de nuestra constante e inconsciente acción de consumir al planeta.
Pero, en realidad pensar en la tierra profundamente, va más allá… es pensar en bosques y selvas verdes y abundantes, en casquetes polares de color blanco, inquebrantables, en un mar de azules intensos, corales, peces de colores, ballenas y focas, en lluvia, y en evaporación, en el cantar de las ranas y grillos, combinados con el sonido que el viento hace al pasar entre las hojas de los árboles, en manglares, en agua salada, y agua dulce, en lodo, en reptiles tomando el sol, en tortugas eclosionando y llegando una vez más al mar, en el desierto, sus reptiles y sus cactáceas, en camellos, y en oasis. En ríos y lagunas, en montañas nevadas, en hongos, y raíces, en aves, y en lombrices, en leones, y suricatos, en osos, y hormigas….en moscas y escarabajos, en mariposas, en el calor que nos da el sol. Pensar en el planeta tierra, es pensar en diversidad biológica y cultural, en lenguas y tradiciones. Pensar y actuar para preservar la vida en la tierra es pensar también en cuidar nuestra vida.
Necesitamos que todos los días sean para nosotros, días y noches del medio ambiente, y que desde nuestra trinchera, actuemos a favor de la restauración, de la educación, de la no contaminación, del ahorro de energía… de ese granito de tierra que esta tan a la mano, de cada uno de nosotros.

“Vivimos en la peor época, pero también en la mejor, porque aún tenemos una oportunidad”Sylvia Earle. Oceanografa.
*Fotografia de Tomada por Esli Dan Hernández de la página de National Geographic. México.